Una visita a tu lado oscuro.

La emperatriz

El fragor de la batalla le ensordecía y embotaba los sentidos, el ambiente se llenaba de un olor acre, olor  a muerte, sudor, y sangre, y ella se sentía embriagada, dejó de llorar y descubrió que le atraía irremediablemente…

Empuñando la espada que arrebató al cadáver mas cercano se lanzó al campo de arroz, sin saber si la impulsaba el deseo de venganza por la visión de su familia muerta y su pueblo en llamas o en realidad era la lujuria por la sangre.

Su carrera en pos de la muerte dejó un camino cuajado de soldados muertos, desmembrados, casi todos con expresión de sorpresa, pues no esperaban tal bravura en una mujer… y la sorpresa se fue transformando en miedo en los que aun luchaban al ver la sonrisa traviesa y el modo en que se relamía los labios manchados de rojo.

Su mirada estaba puesta en el comandante del odiado ejército, asestaba golpes y cortaba brazos y piernas sin reparar siquiera en quien caía a sus pies,  llegaría hasta él para cortarle la cabeza, o moriría en el intento… Poco a poco la batalla se fue ralentizando hasta detenerse por completo, todos los combatientes se transformaron en espectadores sabedores de que su destino se fraguaba en aquel mismo instante; Lo alcanzo al fin y se inicio la gran lucha.

Las espadas hacían saltar chispas y el gran guerrero cada vez estaba mas perplejo por los sentimientos que cruzaban en forma de  relámpagos ante sus ojos, de la risa burlona pasó al miedo que le pinchaba el estómago con un dolor sordo y tenue, de este al odio por la humillación de los golpes recibidos, del odio a la admiración  y de la admiración a su perdición, bajó la espada para observarla mejor y… reconoció en ella a su propia muerte, vencido se dejo caer para recibir el golpe final, el golpe que todo guerrero con honor recibe con la frente altiva y sin pestañear, pero este no llegó.

La joven guerrera no quiso otorgarle tal honor, no a un asesino de niños, mujeres y ancianos… Asi que haciendose a un lado cedió el paso a su mascota que relamiendose el hocico empezo a comer.

Los gritos se escucharon durante horas, pero ni vencedores ni vencidos se dignaron posar su mirada en el campo de arroz cuyas aguas se mantubieron rojas mas de tres lunas… Mientras, los restos del maltrecho ejercito se encogía de miedo y respeto.

Se cuenta esta historia a los niños desde entonces, para que nadie olvide el porque hubo una gran emperatriz en China, por encima de todos los hombres.       

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9 comentarios

  1. ¡Bravo! Admirablemente escrito.
    Un fuerte abrazo, Nieves.

    08/02/2013 en 11:43

  2. Vaya, debí de ver la versión moñas de Mulan 😀

    08/02/2013 en 12:17

  3. Te felicito!! es hermoso como lo relatas!!! impresionante!! me dejó boquiabierta!!! besoss querida!!!!

    08/02/2013 en 14:50

  4. gaviotasinamor

    Me aprece precioso niña tienes talento hazme caso!!
    Esta emperatriz es real como la vida misma…la imagen preciosa!! de donde las sacas?
    Un besote

    09/02/2013 en 9:00

  5. Con un par de ovarios, si señor
    Ana

    14/02/2013 en 8:01

  6. Magistral. Me encanta la fantasía épica.

    01/03/2013 en 15:02

  7. La imagen es muy adecuada al texto.

    01/03/2013 en 15:03

    • Gracias, de hecho fue la foto la que me inspiro el cuento jejejeje

      01/03/2013 en 23:37

Bien! Te has decidido, cuenta, cuenta...

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