Una visita a tu lado oscuro.

Pesadillas

Cazando

Nadie sabe lo que hago las noches de los sábados, ser la guardiana de las llaves me otorga un poder que ninguna de ellas puede imaginar, cuando todas duermen salgo a pasear buscando la victima propicia, en mi territorio de caza nadie desconfía de mi aunque se extrañen por mi presencia en el bullicio de la ciudad, incluso algunos ven surgir en ellos la nobleza de ser protectores e intentan indicarme el camino por si me hubiera perdido… Y esa es mi oportunidad.

Cuando encuentro a un “salvador” que me resulta apetecible le agradezco tímidamente la ayuda ofrecida y le permito acompañarme, mi hogar queda lejos y el camino se va tornando mas oscuro y solitario. Las calles vacías me animan a lanzarme al ataque, las calles y sus ojos lascivos porque no pueden evitarlo, ninguno de ellos puede, los empujo contra la pared del rincón mas oscuro y… esos ojos finalmente sorprendidos son un trofeo para mi.

Cuando todo a terminado y la respiración aun es agitada en mi pecho totalmente satisfecha vuelvo amparada en la oscuridad, ya en mi cuarto rememoro el rostro de mi victima, su pecho, sus manos y me complace enormemente saber que nadie le creerá.

 

 

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No apagues la luz

_ ¿Mamá? ¿MAMÁ? ¡¡MAMAAAAAAA!!

_ Otra pesadilla… Cada día igual… Te digo que araña la pared ¿No lo oyes?

_ ¡¡¡MAMÁ HAY UN MONSTRUO EN MI HABITACIÓN!!! ¿MAMI?

_ Esta vez voy yo ¡ya estoy harto!

_ No te lo aconsejo… Entre nosotras nos entendemos, está en una edad de aprendizaje y me necesita.

_ He dicho que voy yo, no veo que tu hayas conseguido nada en estos últimos meses salvo que se dispare el recibo de la electricidad. ¿Arañazo?

_ Por favor deja que vaya yo o se pondrá peor, sé como calmarla.

_ No, hoy termino con estas tonterías ya veras, se acabó dormir con luz y si vuelve a gritar…

_ Como quieras… Ves tu, pero no le apagues la luz.

_ La mejor manera es que se enfrente a sus miedos, si hay que apagar la luz se apaga.

_ ¡Te lo advierto, no apagues la luz!

_ ¿Me estas amenazando bruja?

Ella le asesinó con la mirada y se encogió de hombros con aire airado.

_ Ya estoy aquí cariño cálmate, no hay nada en tu habitación ¿Lo ves?

La pequeña se tapaba hasta la nariz como si su sábana pudiera protegerla de todo mal

_ ¿Dónde está mamá? Ella hace que el monstruo se vaya, a ti no te respeta además solo sale a oscuras por eso no lo ves. ¡Quiero a mi mamá! Otra vez ese sonido

_ No lo veo por que no hay ningún monstruo en tu habitación y si solo sale a oscuras y la luz está encendida… ¿Qué es eso de que a mi no me respeta? ¿Me tomas el pelo?

_ Está aquí papá se esconde de ti pero yo “sé” que está, a veces está en la cocina también, y en el salón y en el b….

_ ¡BASTA! NO HAY NADIE AQUÍ, SOLO TU Y YO, la culpa es de esos estúpidos cuentos que te cuenta tu madre, esa si es un monstruo, siempre susurrando a mis espaldas y llenándote la cabeza de sandeces…

_ ¡¡¡NO HABLES ASÍ DE MAMÁ,  ELLA ME ENTIENDE Y SABE LO DEL MONSTRUO!!! Y puedo demostrártelo ¿Quieres que te lo enseñe papi?

Se tapó hasta la cabeza y su padre captó sus temblores bajo la sábana, decidido a acabar con aquello apagando la luz.

_ Bien, ya estamos a oscuras, muéstrame al monstruo.

Un susurro, un siseo, un roce de sábanas y la memoria genética activó las alarmas olvidadas por siglos de evolución, una risilla ahogada le provocó un escalofrío que le recorrió la columna y sin saber porque se puso en guardia. Se acercó lentamente al bulto que cubrían las sabanas crujido estirando el brazo hacia la cama que apenas podía ver a la tenue luz de la luna llena chasquido retiró la sábana de un tirón y se le secó la garganta tanto que fue incapaz de gritar. verde 1 Se levantó con un suspiro de materna paciencia lamentándose por el más que seguro desaguisado, de pie en el quicio de la puerta miraba a su pequeña relamiendose y chupándose los dedos con cara de culpabilidad.

_ Te dije que a papá no ¿Quién pagara las facturas ahora? Tienes que prestar mas atención a mis lecciones querida.

_ Lo siento mami pero el apagó la luz y…


Guerra de bandas

Constante batalla perdida entre negros y blancos, he tardado en darme cuenta porque he sido el rey durante demasiado tiempo…

Ahora muero en este rincón abandonado, otro me sustituirá, siempre ha sido así.

En estos últimos momentos no dejo de pensar en esos pobres aspirantes que han caído uno tras otro defendiendo nuestro territorio, en mi fortaleza arrasada y en mi amada que luchó valientemente hasta que se pasó al bando contrario, se entrego en una inmolación heroica intentando salvar mi triste vida.

Y pensar que hubo un momento que en que casi habíamos ganado… Pero la confianza de creerse vencedor y una mala estrategia acabó por descuidar nuestra defensa, un error que he pagado muy caro.

Muero en soledad, vencidos ya todos mi aliados, destruidas mis almenas pero con la satisfacción de saber que he luchado hasta el final y que no quedara esta batalla en la memoria de quienes han de seguir luchando como la de un rey que se rindió.

Gloria a los caídos… El rey a muerto

¡VIVA EL REY!

 

 

 

 

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El hombre del saco.

Todo el mundo sabe de su existencia pero todos dicen que no existe, nadie le ha visto jamás y negándole parecen querer eliminarlo de su realidad, como espectro que asola sus mentes y provoca pesadillas, terrible personaje el hombre del saco que deambula por la noche buscando una victima propicia… Los niños saben bien de él, le temen y lloran desconsolados al verle…porque ellos si le ven, sus ojos inocentes ven lo que nosotros ya no podemos.

Sus ropajes ya dicen mucho de su personalidad excéntrica y psicópata y sus barbas indican por viejas y largas que hace mucho tiempo que camina entre los vivos. Con su saco a la espalda en el que caben tres o cuatro cuerpos (si estuvieran bien desmembrados) se desplaza en la helada noche buscando… Ha localizado a sus próximas víctimas, en una casita alejada del centro hay dos candidatos para su saco y eso le hace frotarse las manos.

Acompañado de Cerbero el cachorro mas fiel de su manada les vigila oculto entre las sombras pues sabe que «ellos» le pueden ver, agazapado, esperando el momento oportuno para asestar el golpe.

Pero hay alguien mas, esta noche es distinta, ha vislumbrado a alguien que también vigila la casa, unos personajes mas horribles aun que el mismo que pretenden entrar y que intuyendo la presencia del hombre del saco corren a esconderse… Grave error!

Aprovechando que están ocultos el hombre del saco entra primero en la casa y asesta el tremendo golpe, en el salón… Por la mañana los ojos desorbitados que vean la escena serán su mejor recompensa y él se burlara una vez mas de sus tres enemigos eternos.

(maldita competencia)

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Fuente de vida

En estos últimos minutos de mi vida ¿es necesario que me pregunte, porque? ¿Por qué la vi y me enamoré? La miro ahora sobre el tocador, tan hermosa, tan pálida y delicada y ni siquiera en esta situación soy capaz de romperla o simplemente tirarla… deshacerme de ella

Apenas hace dos meses que paseaba por aquella calle solitaria cuando la vi asomando en un cubo de basura.

Era una figura tallada en piedra de unos dos palmos de altura, estaba pintada a mano pero se notaba en ella el paso del tiempo, en sus colores desvaídos y sin lustre, en las rozaduras y en la mugre. Era la imagen de una anciana encorvada sujetando un cántaro semi apoyado en una pequeña roca de la que manaba agua, parecía querer levantarlo y no tener la fuerza suficiente, me trasmitía el dolor de sus desgastados huesos y no pude resistirme… tiraba de mi.

La coloqué sobre mi tocador después de limpiarla y repasarle algunos trazos de pintura; Realmente al mirarla mejor comprendí que era fea, muy fea, la ropa parecía ajada y la expresión de su cara era… “malvada” pero aun así sentía la necesidad de mantenerla cerca.

Cada día la miraba al despertarme y cada día me parecía menos fea, menos encorvada, menos vieja (¿Cómo no me di cuenta?) Tal vez si hubiera tenido menos aversión a los espejos…tal vez si no hubiera llevado una vida tan solitaria… Solo tal vez, alguien me hubiera advertido de que algo me pasaba, alguien me hubiera preguntado por mi salud, alguien habría notado que estaba envejeciendo a un ritmo endiablado.

Dos meses han pasado y yo tengo unos 80 años, me estoy muriendo en esta cama de la que no puedo moverme y ella sigue ahí, al sol, erguida, joven, lozana… sujetando un cántaro contra su fina cadera y me sonríe desde su hermosa palidez.

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Vídeo

No apagues la luz

Aquí te dejo un corto muy corto ¡para que me recuerdes este fin de semana!

 

 


Háblame

Los médicos no saben decirme que es lo que me pasa, no se explican mis ausencias, ni siquiera se las creen, solo me ocurre cuando estoy sola… Creen que estoy loca y me autolesiono, en cualquier momento me encerraran por tu culpa.

Horas enteras de mi vida desaparecen de mi mente y vuelvo a la realidad frente al espejo, siempre frente a este espejo “Y ahí estas tú” mirándome y sonriendo de forma sardónica, como si supieras algo que yo no sé. Nunca me hablas ni te dejas ver en otro sitio pero yo te oigo, te oigo corretear descalza por las noches, oigo tu risilla siniestra y a veces hasta te oigo llorar.

¿Por qué no dejas de romper mis cosas? ¿Por qué te golpeas contra los muebles en tus alocadas carreras? Y sobre todo ¿Por qué lloras?

No consigo recordar a donde me llevas en mis ausencias, pero sé que lo haces tu, sé que me maltratas con una furia que no acierto a comprender ¿A que vienen mis moretones si no?

Me recuerdas a mi hace muchos años, cuando corría a esconderme de su cinturón, cuando culpaba a mi hermana del desastre del jarrón, cuando la escuchaba pedir perdón sin acusarme jamás… ¿Tu sabes donde está? No me dijo nada cuando se marchó, no la vi marchar, no se despidió.

Háblame por favor, no te quedes ahí mirándome y sonriendo, cuéntame donde me llevas o dime al menos que esperas conseguir… Háblame de tus llantos, de tus risas… Háblame de mí.

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El espejo

Resultaba extraño que a sus 23 años estuviera obsesionada con la idea de la vejez, tenia pesadillas en las que se veía arrugada y llena de manchas, su cara ajada y envejecida. Por eso nunca se miraba en el espejo de su armario, hacia años que no lo miraba, usaba el del baño que con mejor luz le ofrecía a la vista cualquier imperfección que pudiera tener. Pero hoy era un día especial, hoy no se dejara engatusar por sus pesadillas (Es necesario que lo supere) nada estropearía este día.

 Vestida de blanco, con una corona sobre su pelo recogido, ansiosa y nerviosa… Se acercaba la hora y decidió comprobar que todo estaba perfecto, Abrió el armario para mirarse y quedo petrificada.

¡Su cara! ¡¡Su hermosa cara!!

Estaba llena de manchas oscuras, grises, pardas y mil arrugas, trazos que la surcaban, que cruzaban de un lado a otro…¡¡NO PUEDE SER!!

Sus peores temores se hicieron realidad, estaba maldita, ya nada tenia sentido, no dejaría que nadie la viera así…

Fue hacia la ventana sin limpiarse las lágrimas y miro abajo, eran siete pisos, si se daba de cara se la destrozaría y nadie podría ver su vejez, nadie vería el horror en que se había convertido. Saltó, tal vez comprendiendo que su mente estaba enferma, como la de esas chicas que se creen gordisimas y están en los huesos pero ya era tarde para serenarse, para dar marcha atrás, para buscar ayuda, no tubo tiempo de gritar.

 Cinco minutos después entro en el cuarto la madre de la novia.

-Sal del baño que se hace tarde.

-Mmmm esta niña, mira que sucio tiene el espejo… Y se puso a limpiarlo con tranquilidad mientras escuchaba las sirenas a lo lejos.

 Novia


Grimm

Algo no marcha bien… Duerme

No sabría describir la sensación pero si sé describir ese calambre en la boca del estómago que te hace sentirlo como si tuviera el tamaño de una nuez. Parece que todas las terminaciones nerviosas se conectan de alguna manera con ese punto, el estómago es el centro que dirige todo lo demás aunque el cerebro se empeñe en lo contrario. Mi piel está mas sensible y reacciona erizando el vello, mis ojos miran alrededor como buscando la amenaza y oigo el vuelo de una paloma asustada unos metros atrás… Algo no marcha bien, el ambiente es caluroso, casi opresivo pero algunas personas llevan chaqueta y el olor del aire es como el del ozono antes de la tormenta pero más metálico, tanto que incluso lo palpo con mi lengua, definitivamente algo va muy mal.

Repaso mentalmente el dia de hoy como si lo viviera otra vez, apago el despertador desganada, como cada día, la sensación ya está ahí, no te levantes… Salgo una vez mas a comprar el periódico y lo miro distraída en un banco del parque. No suenan igual los pájaros, ni los árboles parecen mecerse a pesar de la cálida brisa, mis ojos saltan de un anuncio a otro y entonces…

“Selección de personal. Necesitamos 800 personas. Formación a cargo de la empresa. Contrato fijo. Horario flexible. Altos ingresos” Y esta aquí al lado. Vete a casa. Parece que hoy puede cambiar mi suerte ¿Por qué esta desazón?

Sencillamente porque algo no marcha bien…

Hace mas de dos horas que estoy en esta inmensa cola a pesar de que avanza muy rápido, cuanto mas me acerco a la entrada más nerviosa me siento, la sensación se transforma de nervios a miedo en cuanto piso el mármol de la espaciosa entrada ni la sonrisa de la recepcionista consigue calmarme.

Entrevistas en el  6º piso. Repite monotamente, me da escalofrios cuando me mira con esos ojos grises, helados. Vete

¿Qué narices me pasa? el sol entra a raudales por los grandes ventanales y empiezo a tener ¿frío?

los grupos suben con mucha fluidez, continuamente.

Mis ojos vagan por los cuadros que decoran las paredes, la cenicienta, Blancanieves, lárgate, Hansel…

Ya casi estoy en uno de los ascensores, las personas de mi alrededor se dividen ordenadamente según llegan en diversas filas ante ellos, parecen tranquilas, pero yo sé que algo va rematadamente mal.

Estoy tentada de marcharme. (Necesito el trabajo)

Me toca, junto con otras seis personas… Llega nuestro ascensor y mis pies adquieren vida propia, entran por si mismos ¡Quiero marcharme de aquí! Me duele el estómago de tan pequeño como se ha hecho, parece comprimido.

Se cierran las puertas y todos subimos en silencio, me entra un pánico más que irracional… Quiero salir de aquí ¡ya! Esa música no es normal, no es «música de ascensor» ya es tarde…

Ya sé que es lo que está mal… Mierda ¿Por qué no he seguido a mi instinto? Mierda, mierda… ¡Nadie ha salido!

FELIZ HELLOWEEN

 HelloweenWP


Diario inacabado de una noche loca.

 
10.30 h.
Hace una noche preciosa y húmeda, decido salir a pasear, llega la primavera y el aire nocturno de mi barrio huele muy bien, a tierra mojada y tal.
Hacia mucho tiempo que no salía, pero mis castigados riñones por la dureza de mi lecho y el aburrimiento al final me han obligado, en el jardín me encuentro con muchos (pero muchos, muchos eh?) de mis vecinos que han tenido la misma idea y a todos nos apetece salir a tomar el aire, ha sido como un impulso colectivo o algo, así que… allá vamos.
 11.37 h.
No se que pasa pero al vernos la gente corre escandalizando y señalándonos con el dedo, parece que buscan pelean nos han tirado un par de ladrillos, una botella, un paraguas y un maletín y nosotros con estas ganas de diversión no nos vamos a quedar de brazos cruzados…
Como no tenemos nada que lanzarles (no hemos sido previsores) intentamos atraparlos  para poder decirles ¡TU LA LLEVAS! Pero al primero que cojo, va el tío y se pone a llorar llamando a su mamá… deprimente.
 12.42 h.
Un montón de tíos de uniforme nos da el alto y nos tira cosas, a ver… sabemos que somos feos, vamos sucios, y la mayoría estamos muy delgados (se supone que en estos tiempos no importa tu look con tanta tribu urbana) pero… Tanta violencia verbal me pone algo  nerviosa y me está entrando un tembleque!!!!
 01.12 h.
Parece que entre nuestras filas empiezan a haber heridos de consideración y eso que no nos estábamos manifestando ni nada,  así que corremos a refugiarnos en cualquier casa cercana, como el acoso continúa tiramos las puertas abajo y entramos a lo bestia (cosa que parece empeorar la situación).
 02.16 h.
Esto se esta poniendo muy feo, se mastica la tragedia, hay una tremenda hostilidad en el ambiente y los tíos de la calle se están poniendo de lo mas agresivos.
 03.08 h.
¿FUEGO? ¿De donde narices han sacado el fuego? Bien, si lo que quieren es una gran juerga la van a tener… Encabezo la rebelión y dirijo a mis recién estrenadas tropas a la batalla.
04.23 h.
Parece que debido al ruido (estridente, lo reconozco) mas de nuestros vecinos han salido a ver que ocurría y también les han atacado… ¡Es la guerra! Nos defendemos como podemos, es decir a base de mordiscos (parece que al enemigo no le gusta)
05.52 h.
Esta a punto de amanecer y ya somos muchos, cientos, les vamos a dar una que no olvidaran, pienso con mi media sonrisa, cuando “algo” me da de lleno en la cara…
 
 
NO HAY MAS ANOTACIONES EN ESTE DIARIO…
 
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Los perros

Somos muchos, blancos, negros, grises o indefinidos… Flacos y altos o pequeños y rechonchos, inteligentes, de grades orejas, sin rabo, con malas pulgas, sin pulgas, agresivos, dormilones… Gran paleta de colores.

En nuestro jardín retozamos y caminamos sin rumbo siempre esperando a que venga nuestro amo, nos traerá comida y agua, pero no sé porque siempre a unos más que a otros, incluso hay veces que no trae nada, miramos con ojos envidiosos las caricias y los mimos… Tal vez mañana nos toque a nosotros, si, tal vez mañana…

Hay grupos con pedigrí que no se acaban su comida pero no nos dejan coger… Prefieren que se pudra y eso hace que otras razas más valientes se lancen a un ataque, nosotros los miramos asustados pero no intervenimos ¡no sea que se escape algún mordisco!

También observamos el jardín de al lado, parece mas cómodo y su amo más generoso, quizás si nos trasladamos…

Pero la valla es tan alta… No entendemos el porque algunos perros del otro jardín se quieren venir al nuestro.

A veces nuestro amo nos golpea, nos hace mucho daño y eso que no hemos roto nada! Debe estar de mal humor, no se da cuenta de que deja a muchos heridos de muerte, parece que no importa el motivo “que debe tenerlo” pero nuestras mentes de perro no lo comprenden. Nuestro amo es bueno y cuida de nosotros… De algunos de nosotros… De unos pocos…

Creo que será mejor que nos cuidemos solos.

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(Epílogo) El angel

Se acerca con las alas replegadas, los ojos bajos pues duele mirarle de frente, medio arrastrándose en actitud sumisa…
     – ¿Me has llamado mi señor?
La voz sonó como tañir de campanas y tormenta.
     – Una nueva partida ha comenzado, los mortales pecan, elegidos siete de sus peones has de comer.
 
El ángel tomo forma humana y partió en busca de los marcados. Ya en la tierra los visito y conjuró, del primero al último.
 
Repartió por la plaza dulces aromas de manjares y delicias, incitó al enfermo ladrón en su desesperanza a conseguir alivio a sus penas y sembró la furia y el caos en la turba del tablero, con el dedo alzado llamó con voz aterciopelada sonriéndose de su propio chiste trágico, prometió noches inigualables desafiando a la valentía y a la misma muerte, finalmente a los hermanos señaló para su propio regocijo, a uno en la puerta puso su marca no fuera que el ya esclavo se perdiera y al otro visitó disfrazándose de pobreza y desconsuelo ante la leve duda de que tal vez podría ablandar su corazón.
–     Aquí están mi señor…Tuyos son, júzgalos.
–       Los hijos de mi contrincante son débiles y se dejan engañar con mucha facilidad, que fácil ha sido ganar otra vez.
 
Le molestaba cuando “el” ganaba, pero el juego era eterno y tenía tantas oportunidades.
 
El ángel se retiró de la estancia, ya cumplida su misión, mirando tímidamente hacia las alturas se pregunto como seria servirle a “el”.
 
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(7) La lujuria

Solo vivía para disfrutar del sexo, salía cada mañana en busca de alguien con quien saciar su sed de… ¿amor? Lo había probado todo, o casi. Sadismo, orgías, masoquismo, zoofilia… había tenido sexo con hombres, mujeres, ancianos y no “tan ancianos” sus amantes habían sido de todas las razas posibles, se había casado con un hermoso ejemplar pero ya no le satisfacía su  belleza y ahora estaba a punto de cruzar la última frontera…

Un vecino recién enviudado (aunque extrañamente feliz) le informó de que alguien le ayudaría, por una módica cantidad, a gozar de un placer al que muy pocos tenían acceso.

Cuando entró en el recinto, oscuro y siniestro, sintió que se le erizaba la piel.

¿Excitación? ¿Miedo?  No lo sabia, pero la experiencia que estaba a punto de vivir bien merecía la pena.

Se tumbó sobre la tercera lápida a la derecha del panteón verde esmeralda, tal como le habían indicado, esperando la aparición de su amante desconocido, los nervios le proporcionaron un placer esquivo, mitad morbo mitad culpabilidad cuando los vio… no imaginó que no era amante sino varios… Cuatro seres asomaron por las cuatro esquinas de la tumba, descarnados y harapientos, pero lo peor eran sus miradas.

Una mirada desquiciada y la boca abierta en eterno intento por respirar

Una mirada lastimosa y la boca chorreando pulpa de fresa.

Una mirada suplicante en una cabeza aplastada.

Una mirada perdida y un intento de sujetar cada cosa en su lugar…

Acercaron sus manos al cuerpo paralizado de miedo.

¡Tenía que ser una broma!

Incapaz de gritar notó como el asco invadía su garganta y atenazaba su corazón…

Entre brumas recuerda como su “amigo” le preguntó si había probado la necrofilia

Hacer el amor con un muerto…tentadora idea, pero no contaba con que el cadáver en cuestión oliera tan mal, ni con el hecho de que no fuera uno sino cuatro, ni esperaba tampoco que estuvieran… no tan muertos!

Pidió ayuda, pero en aquel cementerio nadie podía oírle.

Cuando su corazón fallo, se preguntó si le dejarían entrar en el cielo sin confesar su pecado capital…

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(6) La pereza

Le molestaba profundamente que le obligaran a abrir la reja a esas horas de la madrugada.

Su hermano le convenció para dejar entrar a alguien que quería “dormir” sobre una lápida, pero estaba tan agotado… y aun tenia que sacar los contenedores de basura, quizás mañana, total no estaban llenos mas que de ramos de flores.

Se desperezó y con paso cansado abrió el portón, y retorno a su mullido catre, estar tumbado era lo mejor del mundo.

Recuerda que ya de jovencito su ilusión en la vida era un trabajo que no le obligara a madrugar, su casa fue siempre un desastre desde la muerte de su madre, ni hacia su cama desde meses atrás y encontrar este puesto fue su bendición.

El trabajo era fácil y relajado, cavar un agujero de vez en cuando y luego taparlo, pero hoy había sido un día agotador, demasiados muertos así que ya los taparía mañana…total no se escaparían, se rió de su propia gracia.

Cuando empezó a escuchar los murmullos pensó…

 (Luego salgo si continúa el ruido).

Los murmullos se transformaron en jadeos…

(Malditos perros, no voy a moverme por vosotros).

Los jadeos en palabras incoherentes…y en consecuencia le atenazó el miedo.

Tumbado aun, creyó entender  la llamada desgarrada de alguien que pedía ayuda, pero no se decidía a levantarse… Ni siquiera cuando escuchó que arañaban su puerta.

(Si no hago caso se irá).

Pero no se fue, lo que fuera consiguió abrir la carcomida puerta de su caseta y entró…

Sus ojos asustados no daban crédito, era un tipo enorme…gordo y grasiento, con la barriga abierta en canal. Pero lo peor de todo era que se parecía enormemente al que habían “enterrado” aquella tarde (de hecho, recuerda la caja, mas grande de lo normal…)

Aun tenia tiempo de salir corriendo pero el gordo estaba en la puerta cortándole el paso y no se movió confiando en que no le viera.

(Quizás si me hago el dormido)

 Así que no se movió, ni siquiera cuando le desgarró la garganta de un solo mordisco.

(Maldita sea… ¿Por qué me tiene que pasar a mí? ¿Acaso he cometido algún pecado?

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(5) La Soberbia

Caminaba con la cabeza alta y mirando con sumo desprecio a todos los que la rodeaban, lo tenia todo en la vida un trabajo envidiable un marido envidiable unos hijos envidiables… además su hermosura era, al igual que su inteligencia, envidiable también.

Pero su oscuro corazón…eso, era otra cosa, nadie estaba a su altura, se creía superior a los demás en todos los aspectos.

Con sus carísimas  joyas y su abrigo de pieles observaba a los indigentes con aire de superioridad, deseando que el gobierno hiciera algo para quitarlos de en medio.

Miraba asqueada a los niños gordos o con gafas o feos ¡ja! Ni punto de comparación con los suyos… (Aunque mirándolo bien, incluso yo, soy más guapa que mis  propios hijos.)

Aquella madrugada se levantó inquieta, no podía dormir recordando el desgraciado accidente en el balcón de su amiga y vecina, así que decidió salir a pasear.

Aun se mantenía una velada oscuridad pero ella podía ver su reflejo en los acristalados escaparates y se paraba en todos y cada uno de ellos.

Entonces sintió el frío acero en su garganta pero fue mas frío aun el tono de voz del hombre…

      –    Hola guapa. Vas a alegrarme el día.

Lentamente se giró y vio el filo de la navaja acercarse a su cara.

–         Si vas a violarme lávate primero, ¡apestas!

–         ¿Violarte? No querida, mis gustos son algo… distintos. Aunque si me llevaré tus joyas y dinero por supuesto.

Y sin mediar mas palabras le dio dos bofetadas, derecha izquierda, con una rapidez pasmosa, a ella le recordó uno de esos ninjas de las películas.

Extrañamente no sintió el dolor que esperaba, sintió mas bien un escalofrío que le recorrió cara y cuello y se sorprendió de que el hombre con un suspiro de satisfacción le arrancara el collar, anillos y bolso y se diera la vuelta echando a correr.

Empezaba a marearse, sintió su cara y cuello húmedos de sudor, volvió casi corriendo a casa, no podía permitir que nadie la viera en ese estado.

Entró en el baño con intención de ducharse y entonces comprendió… Le había rajado la cara desde la sien a la barbilla, las dos mejillas. Se miraba con estupor, horrorizada y se duchó llorando.

A la mañana siguiente su marido la encontró en la bañera con las venas abiertas.

Lo tenía todo… ¿Por qué morir así? ¿Cuál era su pecado?

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(4) La Avaricia

 Era portero porque además de dinero, el trabajo le ofrecía casa gratuita no pagaba agua ni luz e incluso se ahorraba el dinero de la ropa gracias al uniforme… Lástima que no incluía también la comida, ¿lástima? El era un tipo listo y los vecinos, derrochadores que tiraban mucha comida y el que recogía del contenedor del patio, le daba a las bolsas un buen repaso antes de sacarlas.

Además, ganaba mucho dinero de “trapicheos” que montaba con el tipo del 2º. Hace un par de días le pidió que convenciera a su hermano (el enterrador) de dejar la puerta del camposanto abierta para un paseo “turístico”…Ni que decir tiene, que lo hizo a cambio de un buen pellizco.

 Pero ahora su mundo se venia abajo, le han despedido, los vecinos decidieron ahorrar (que ironía)…Tenia un buen pico de dinero en una antigua caja de caudales ya no se fiaba de los bancos pero el caso es que tendría que gastar sus ahorros. No estaba dispuesto, no señor, ese dinero era suyo y no podían obligarle a derrocharlo…

Bien ya sabía que hacer, iría dormir a los albergues y comería en esos comedores sociales, los del puerto, pero su dinero no…nadie le pondría la mano encima…nadie.

 Murmuraba estas cosas cuando la gitana se cruzó con el, delgada, exhausta, con un bebe en los brazos y alzándole la mano con gesto implorante… La apartó a un lado de un empujón.

– ¡Ponte a trabajar y no mendigues! ¡No voy a darte ni una moneda!

Ella calló al suelo raspándose los codos y su mirada furiosa se suavizó hasta ser una tenue sonrisa que se amplio transformándose poco a poco en una franca risotada.

Un par de horas después llego al comedor y se puso en la cola, cada vez que llegaba alguien le cedía el puesto y continuaba siendo el ultimo, no quería verse rodeado (los ladrones actúan así, te rodean y luego…)

Otro paso hacia atrás, tropezó en el borde del muelle y al caer la oxidada caja fue a parar al mar…No lo pensó ni un instante, se lanzo en su busca sin pensar que jamás gastó dinero… ni siquiera para aprender a nadar.

Con ojos desorbitados se hundió y cuando al fin perdió de vista su caja le vino a la mente que a lo mejor había cometido algún pecado… ¿Pero cual, cual era su pecado? ¿Cual?

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(1) La Ira

 Cuando era niña pegaba unos guantazos de antología, era temida en el colegio por compañeros y profesores (si, has leído bien) vapuleaba a los profesores con tanta saña como a los demás niños. Siempre estaba en el despacho del director, a cierta distancia eso si.

Con veinte años no tenía amigas, todas las que lo intentaron acabaron con un ojo morado o un brazo escayolado. Bofetada que doy, familia de luto (ese era su lema)

 Cualquier excusa era buena para zurrar a alguien, que si me ha dicho…que si la he visto…

Después de diez años de matrimonio y algunos huesos machacados (no los suyos precisamente) acudió por primera vez a una reunión de vecinos, su marido no podía por no sé que historia de una caída y una pierna rota…

Y como no, se montó la de “Aquí arde Troya” por ver quien sacaba la basura…

Con grandes movimientos de brazos (en plan amenazante) ella juró que nunca sacaría la basura de nadie, y sin saber ni como ni porque se lió a repartir mamporros.

Pero esta vez seria diferente, los vecinos eran seis y ella aun estaba agotada por el último altercado con su desafortunado esposo.

Cuando acabaron con ella ya no discutían quien sacaría la basura, cada uno llevaría una bolsa…Había que deshacerse de la porquería cuanto antes.

Pero estaba la cuestión ética, a pesar de todo merecía descansar en tierra sagrada.

Así que tiraron la basura en los contenedores del cementerio.

Que descanse en paz, si se le perdona su pecado capital.

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(3) La Gula

Aquel restaurante era nuevo, así que decidió entrar para dar su “visto bueno” solo eran las doce pero ya tenia hambre, su esposa lo entendería. Cuando terminó de comer, ya eran las tres y marchó satisfecho a casa, un maravilloso olor a tarta le asaltó al entrar y se lanzó a la cocina para probar otra maravilla… Estaba seguro de que le quedaba espacio para un buen pedazo de tarta de chocolate.

Acostando su enorme cuerpo en el sofá se agencio de unos panchitos y patatas chips con extra de tabasco para ver la televisión y echarse luego una siesta, después los donuts de la merienda (con chocolate, claro) y como apenas quedaban dos horas para cenar decidió adelantarse un poco y picar unos boquerones con pepinillos para darse el ánimo suficiente y no faltar a la junta de vecinos.

Había sido una noche ajetreada y el ejercicio le abrió el apetito (nada parecía quitarle las ganas de comer) así que dio buena cuenta de media pizza reseca del día anterior.

De camino al hospital se preguntaba ¿porque le dolía tanto la barriga? Parecía a punto de estallar, el dolor era insoportable…

Le hicieron una limpieza de estómago, muy desagradable por cierto, y el médico le aconsejó ponerse a dieta a riesgo de colapsar sus órganos.

En la camilla, esperando los resultados de su análisis, vio a una anciana que llevaba una bandeja de pastelillos y de fresas. Esta se sentó a su lado y el percibió el delicioso aroma de los dulces y las jugosas fresas.

–  No, no puedo pedirle uno, es de mala educación…

La mujer salio corriendo a la llamada de un doctor, dejando la bandeja en el asiento.

Miro de reojo varias veces y al final no pudo resistirse, alargo la mano mirando a los lados para asegurarse de que nadie le veía, y comió un pastelillo…luego otro…y otro…y todas las fresas.

Cuando su enorme tripa empezó a resquebrajarse no comprendió ¿Porque estaba mirando como se le salían los intestinos?

Quiso pedir ayuda, pera ya era tarde para el, se había comido su ultima oportunidad…

¿Será esto un pecado capital?

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(2) La envidia

Cada vez que entraba a tomar café, se fijaba en si su vecina había comprado muebles o alguna alfombra mas. De ser así ella corría rauda al día siguiente a comprar algo mejor y mas caro, claro… Odiaba aquella perfección que ella no era capaz de conseguir.

Nunca estaba satisfecha, quería ser superior en todo a su “odiosa vecina y amiga” la muy cerda no tenia ni una sola arruga, a pesar de ser un año mas vieja… ¿y que decir de el marido? Era una especie de Adonis musculoso, cuando el suyo propio era un calvo seboso con una enorme panza, que solo pensaba en comer, con suerte no volvería de alguna de sus visitas al hospital

¿Y sus dos adorables hijos, rubios como ángeles, cuando ella solo tenía un entúpido gato? Era injusto que se le negara tanta felicidad…

Eran amigas pero cuando se reunía con otras de su misma especie, jugaba a destripar verbalmente a su “mejor amiga”

Un día asomándose al balcón vio las preciosas cortinas que había estrenado su amiga y pensó que esta vez la superaría con creces, compró las más espesas y caras que encontró (a pesar de no gustarle) y se dispuso a esperar al domingo para colocarlas. El domingo era el día clave, todas las vecinas estarían en los balcones pues se colgaban las guirnaldas para la fiesta del barrio y verían sus espectaculares y “superiores” cortinas nuevas.

Espío durante horas el balcón de su amiga y en el momento en que esta salio con la ristra de guirnaldas con una sonrisa satisfecha comenzó la tarea, hubiera sido mucho mas fácil, cómodo y seguro subirse a la escalera desde dentro pero entonces no llamaría la atención lo bastante como para que se fijaran en las cortinas, así que puso un pie en la escalera con los pesados cortinones a cuestas y el otro sobre la barandilla, tarareando una canción.

No se fijó en la cara de horror de sus vecinas al verla allá arriba, solo vio a aquel  atractivo muchacho mirándola desde abajo… ¿Le había guiñado un ojo? ¡A ella!                            

No notó que fallaba su pie en el siguiente escalón, ni se dio cuenta de que caía envuelta en terciopelo…

Seis pisos mas abajo, con el tremendo golpe pareció comprender su gran pecado…

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prólogo

¿Otra partidita? ¡Ahora están a tiro! Estas enganchado… ¡Hay que ver que vicio!

Solo es un juego entre tu y yo, a ti te divierte a mi me emociona, juntamos trofeos en el gran salón que nadie visita, tan solo tu y yo.

¿Recuerdas a aquella que hasta te invocó, pensando que así le iría mejor? La veo llorando entre tus pezuñas, aún se lamenta de su gran error.

Prefiero a aquel otro, el de tu vitrina… Que con un contrato (sé que hiciste trampa) a mi me engaño.

Luego está aquel otro ¿como se llamaba? El muy infeliz te escupió en la cara.

Aún lo esta pagando, se oculta, se aplaca pero sé que trama, plantará batalla.

Lo estas esperando, se acerca el gran día y hasta alguno de ellos lo intuye, diría.

¡Te llevaras cientos!

Tu miles, partida perdida.

¡Siempre ha sido así, sabes que es verdad, tú prefieres muchos y yo calidad!

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Que llega el niño!

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Hace un tiempo te ofrecí unas ideas un tanto “chicks” sobre decoración de interiores (¿No te acuerdas? Pues dale aquí) y prometí traerte algunas ideas mas  para bebés. Y como lo prometido es deuda…

Imprescindible una cómoda cunita para el nuevo retoño (en caso de que tengas la osadía de tenerlo)

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Con un delicioso accesorio para el entretenimiento infantil.

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El primer carrito y la silla de paseo.

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Un andador para que circule a sus anchas mientras tú cueces… lo que sea.

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Y por supuesto no puede faltarle su primer triciclo…

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Cuadros divinos para decorar la habitación infantil.

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Su primer body y pijama

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Una selección de peluches… ¿Qué bebé no los tiene?

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Y el típico muñeco cabezón que siempre cae (todos conocemos a la cuñada que lo trae)

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Obviamente, solo para familias “típicas”

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Buscando

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De los agudos dientes que sobresalían de sus fauces abiertas chorreaba la baba, sus poderosos músculos se agitaban con espasmos mientras husmeaba el aire en busca de algún olor conocido y sus ojos, rojos como el fuego, buscaban ávidamente a su alrededor…

No podía encontrarlos y su frustración iba en aumento, alzando la cabeza, aulló a los cielos y su llanto lastimero helaba la sangre.

Caminó durante horas buscando el rastro, gruñendo,  clavando sus garras en el asfalto, desafiante.

Entonces a lo lejos vio el parque infantil, relucía en tonos grises a la luz de la luna y pudo ver algunas figuras jugando y riendo en el césped…

Allí estaban, desprevenidos, ignorantes de su presencia.

Se felicitó por su buena suerte, era la hora…

Se acerco lentamente lleno de la excitación que le producía su futura diversión, con el áspero pelo de todo su cuerpo erizado, ahora le llegaban muy bien los olores, olor a felicidad y a sudor, a agua limpia de la fuente y a gritos de júbilo.

Se acercó sigiloso a la zona de juegos donde las risas eran como música para su fino oído, ocultándose entre las sombras para no ser descubierto…

Entonces, su cuerpo reaccionó a la llamada de su naturaleza y se tensó preparado, su objetivo estaba a solo cuatro metros de distancia, no podía fallar a esa distancia y ellos estaban desprevenidos despues de todo, aunque si lo descubrían no seria lo mismo… se lanzó de un gran salto y ante la sorpresa de todos lo atrapo… el único columpio libre.

La momia se enfado por el susto recibido, y el vampiro se partía de risa al descubrir, debido al alboroto, el escondite del fantasma…

Los monstruos jugaban y se divertían al amparo de la noche, pues ahora los hombres no los admitían en sus sueños.


Asesinas

«Cuento dedicado a mi amiga Isa, que ha prometido leerlo y comentarlo (si no quiere que peligre su cuello) tu misma… Querida!»

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Se llamaba Belisa y todos se giraban a mirarla (como si supieran que era tan peligrosa como despampanante)

Aquella rubia sonreía pensando en el abultado sobre de billetes que pesaba agradablemente en el bolsillo interior de su chaqueta, todavía estaba sorprendida por la cantidad de dinero que le habían pagado por eliminar a una simple ama de casa. La verdad es que nunca había matado a una mujer, así que se sentía eufórica y excitada por la novedad, todo era perfecto salvo por un pequeño detalle… Le habían asegurado que era un trabajo difícil, de ahí la gran gratificación! ¿Difícil una ama de casa?

Observo la fotografía de la victima, una mujer totalmente distinta a ella, sin glamour ni elegancia, donde Belisa llevaba unos tacones de vértigo la otra unas botas de montaña, donde una falda de tubo unos vaqueros negros, una chaqueta de corte… una cazadora raída, donde un pelo lacio rubio oro, una cabeza de rizos negros. Pero había algo en aquellos ojos oscuros que la perturbaba, tan distintas pero… Tan iguales.

Cuando al fin la localizo se sintió inquieta, le habían asegurado que la morena era perfectamente consciente de ser carne de cañón, le habían asegurado que estaría escondida y dispuesta a defenderse con uñas y dientes, pero allí estaba, sentada en un banco del parque con la mirada abstraída y un cigarrillo consumiéndose entre sus dedos.

El juego no era divertido sin el terror de la victima, sin huidas y carreras, sin la lucha en cualquier caso: Así que decidió darle un punto de emoción.

Se sentó a su lado y comenzó una charla banal con la morena (que dijo llamarse Bianca) que duró asta bien entrada la noche; Belisa consiguió derivar la conversación hacia temas serios y dedujo que Bianca era una persona triste que deseaba morir y acabar con tanta soledad y dolor, charlaron, pasearon y sin saber como Bianca acabo por invitarla a tomar una copa en su casa, para celebrar esa amistad que parecía nacer entre ellas.  

Se contaron batallitas sobre maridos e hijos, sobre familia y amistades, sobre la vida y obra de las dos y Belisa se entristeció por lo que iba a hacer pues le caía bien esa “ama de casa” no entendía como se habría ganado su condena a muerte pero su trabajo no era entender.

Bianca fue a la cocina para buscar otra botella y Belisa saco la pistola “rápido, certero y sin ruido” pensó mientras enroscaba el silenciador…

Pero si hubo un ruido, un sonido de carne sesgándose y una calidez húmeda que empapaba rápidamente el pecho de Belisa, se llevo la mano al cuello con gesto sorprendido y sus ojos saltaban de la ensangrentada mano al cuchillo y de este a la cara de la dulce ama de casa que ahora la miraba sonriente, cuando calló al suelo escucho la voz dulce y mimosa de Bianca…

_ Mira que te lo advirtieron!


Percepción

Por fin había terminado la agotadora jornada de trabajo, que harta estaba, todos los días lo mismo… ¿Qué clase de vida era esa? Tendría que hacer algo al respecto, algo como declararse, pensó con una sonrisa.

-No deberíamos esperar siempre a que sea “él” quien se decida, y he visto como me mira…

 Emprendió el camino de regreso a casa como cada día, se sentía como una  autómata, siguiendo a todos los demás, estaba tan cansada que decidió que sentarse y ¿por qué no? Tumbarse sobre una piedra no le vendría mal…Así se daría un rato para pensar en como encauzar su vida, sin los “sabios” consejos de mama, y los reproches descarados de su pequeña hermanita.

Disfruto del viento en su cara y se durmió. Soñó con su primer beso y con una romántica fuga junto a su amado.

Despertó sobresaltada por algún ruido, aunque no supo que exactamente…

Había oscurecido, vio una enorme sombra que inundaba toda la zona, una sombra mas negra que la noche misma y supo que estaba en peligro;Se lanzó a correr despavorida y se arrepintió de haber mirado atrás… La enorme sombra se cernía sobre su cabeza en toda su amplitud, amenazante, oscura, por un momento pensó que algo la iba a aplastar… Después ya no sintió nada, ya no fue nada.

–  Carlos!! Ten cuidado hombre, estas pisando un nido de hormigas!

–  Tranquila, solo son hormigas, ni sienten ni padecen…no seas ta quisquillosa.

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